LA PUBALGIA: LA HERNIA DE LOS DEPORTISTAS

LA PUBALGIA: LA HERNIA DE LOS DEPORTISTAS


Por: entrenate
16 de Julio, 2018
LA PUBALGIA: LA HERNIA DE LOS DEPORTISTAS

Por Sebastián Hoffman

El cuerpo humano es una maquinaria perfecta de ingeniería, pero no por ser perfecta goza del beneficio de la perpetuidad, la autosanación ni mucho menos es inquebrantable (a no ser que te llames Clark Kent o Luke Cage).

Como toda maquinaria perfecta, cuando uno de sus sistemas (y recordemos que el cuerpo humano los cuenta por 8; articular, circulatorio, endocrino, esquelético, inmunitario, linfático, nervioso y muscular) comienza a fallar estos se encargan de dar indicios bastante evidentes de su anomalía.

Para poder visualizarlo mejor, pensemos por un momento en el panel computarizado de un automóvil que enciende luces, y cada luz es una alarma (falta agua, falta nafta, falla el motor, falta ponerse el cinturón de seguridad, etc.) y todas ellas indican que hay que estar atentos, ya que no significa que el auto se va a detener inmediatamente cuando el termómetro comience a parpadear, sino que es un guiño que el fabricante del auto hace para atender el asunto con suficiente antelación. Ahora bien, con esa misma consigna, el cuerpo manifiesta alarmas a su modo, y cuando algo falla, suele ser el dolor el síntoma que oficia de luz parpadeante.

Dolor al tacto, dolor ante un movimiento especifico, dolor por determinada postura o dolor constante. Cualquier manifestación de dolor amerita atención y un paso por el mecánico corporal (más conocido como médico) para que realice una revisión técnica suele ser una sabia decisión.

Atento a esto, lo peor que se puede hacer es, precisamente, obviar cualquier señal.

Una de las lesiones bastante comunes en los deportistas es la osteopatía del pubis (más conocida como Pubalgia, Pubialgia o también llamada hernia de los deportistas), que tal como su nombre indica, es una patología que refiere a dolor en la zona inguino-púbica, que  no distingue géneros ni franja etárea al momento de elegir a sus víctimas y tiene la peculiaridad de que cuando hace acto de presencia es  difícil de erradicar.

Se trata de una lesión incapacitante y muy molesta y suele presentarse en sociedad con la alarma que supone el dolor intenso en la zona afectada (síntoma de una osteopatía dinámica de pubis o una entesitis púbica, y se irradia hacia las zonas cercanas a las ingles o el bajo abdomen) y, asimismo, suele agravarse debido a la poca importancia inicial que se le da a dicha señal. Y es que precisamente es un factor común infravalorar el dolor de la zona, quizás por la cercanía con el abdomen, lo que lleva al paciente a pensar que es un reflejo de un dolor relacionado con un exceso en las comidas o incluso acidez. Otros piensan que fue un calambre y por ello le restan importancia al dolor agudo que con el tiempo y la inacción va agravando la lesión hasta el punto de que, por reiteración, se vuelve crónica o semicrónica dificultando su tratamiento y provocando incluso el abandono de la actividad deportiva en los casos más graves e incluso puede ser un lastre para realizar actividades cotidianas.

La desidia ante los dolores suele ser el enemigo número uno de la longevidad deportiva.

Pero esa deisida o infravaloración del dolor que se hace en la etapa de gestación de la pubalgia responde a que la lesión evoluciona con dientes de sierra, lo cual confunde a la gente que la sufre. O sea que hoy el deportista siente mucho dolor y no puede ni moverse y al cabo de una semana no le duele y puede jugar un partido así sin más para luego volver a aparecer en todo su esplendor. Es una dolencia que tiene altibajos pronunciados y esto hace dudar y es la razón por la que no se suele acudir al médico hasta transcurridos tres meses desde que aparecieron los primeros dolores.

Esto es lo que hay que evitar, porque cuanto más tiempo pasa los dientes de la sierra se van limando y los picos de dolor son más agudos y más próximos en el tiempo. El protocolo de tratamiento busca que los picos de dolor sean menos intensos y a la vez más espaciados. De una escala analógica de dolor del 0 al 10, siendo el 0 nada de dolor y el 10 máximo dolor, el trabajo aeróbico debe hacerse con una percepción de dolor del 0 al 4, lo que se considera molestia. Todo lo que se haga con molestia, perfecto. Con dolor no se debe trabajar.

 

TIPOLOGÍAS Y SINTOMAS

Las pubialgias pueden ser altas, bajas, o mixtas. Las altas dan dolor intenso pubiano y son por tracción del músculo recto mayor del abdomen por lo general. En tanto las pubialgias bajas producen dolor en los músculos aductor medio e isquiotibiales.

Las llamadas mixtas son las más graves, dolorosas y difíciles de tratar, ya que unen las altas y las bajas.

En las 2 primeras hay manifestaciones dolorosas a la palpación, elongación y luego de la actividad deportiva, o aún de caminar, con impotencia funcional (incapacidad de realizar la actividad), que obliga al retiro forzoso y anticipado del juego a causa del  dolor y la incapacidad.

La pubialgia mixta agrega a estos elementos la presentación del paciente con dolor casi invalidante, con leve incurvación del tronco hacia delante y leve flexión de cadera y rodilla como forma compensatoria para disminuir el dolor.

Hay factores de producción de tipo endógeno como por ejemplo: deformación biomecánica, mayor inestabilidad pelviana, hipotrofias musculares, y/o retracciones musculares.

También factores exógenos como cargas de entrenamiento incorrectas en estructuras sanas o cargas correctas en estructuras alteradas o ambas sumadas a excesos de repetición. Estos factores provocan microtraumatismos que generan la lesión e inflamación óseomuscular.

Un ejemplo de deportistas que sufren esta lesión tan común y molesta son los futbolistas, ya que, por norma general sufren una gran carga de trabajo de forma habitual en esta zona, no obstante suele ser una dolencia corriente principalmente en hockey, atletismo, rugby, básquet y tenis

 

PREVENCIÓN:

Es esencial realizar ejercicios de estabilización lumbopélvica (también conocidos como CORE) en los cuales se trabaja la parte abdominal, lumbar, glútea… ya que en la pelvis se insertan los músculos más grandes y el segundo más potente, dicen, que es el glúteo mayor. Por tanto, todos los ejercicios que ayuden a estabilizar la pelvis es la mejor prevención para esta patología.

A menudo, estos desequilibrios se producen por un déficit de acondicionamiento físico. Pero otras veces no se trata de un déficit físico, sino a causa de realizar una actividad física asimétrica. Por ejemplo, un jugador de fútbol que patea más con una pierna que con otra o un especialista de 110 metros vallas cuyo punto de apoyo es siempre el mismo. El deporte de alta competición, a menudo, busca un desequilibrio y el deportista tiene músculos más desarrollados de un lado del cuerpo que del otro porque su especialidad lo provoca y exige (el tenista español Rafael Nadal es uno de los que ha llevado este desequilibrio a una nueva dimensión, en la cual la diferencia no se disimula en absoluto).

En el paso de una valla, por ejemplo, una pierna ataca con el pie colocado por delante y la otra pierna, en cambio, pasa recogida. Eso provoca desajustes musculares que nos acercan a la lesión. La alta competición busca diferencias musculares que causan desequilibrios, aumentando el riesgo de caer en una lesión.

Atendiendo a esto, es importante realizar entrenamientos que reduzcan al mínimo las posibilidades de la lesión, y para ello es fundamental:

  • Evaluación del deportista o paciente a cargo del médico y el  kinesiólogo.
  • Mejoramiento del tropismo muscular y de la elasticidad (ambas de responsabilidad compartida entre el kinesiólogo y el entrenador)
  • Dosificación correcta de la actividad
  • Respetar la regla que versa que si hay dolor NO hay actividad.

 

PRINCIPALES “CLIENTES” DE LA PUBALGIA:

Es una patología que se da en muchos deportes y en todo tipo de deportistas tanto de alto nivel como amateurs. En el fútbol quizás se haya una mayor incidencia, pero se da también en corredores, atletas de distintas disciplinas, halterófilos, luchadores de taekwondo y en los deportes de raqueta como squash, tenis, pádel, entre muchos otros. Es más frecuente cuando el deporte exige un cambio de dirección y en trabajos de pista o sala. Uno de los mayores riesgos es al hacer un trabajo muscular a gran velocidad y con mucha explosividad. Tal es el caso de los atletas velocistas, pero también en todas aquellas especialidades en las que se debe realizar un sprint o un cambio de dirección, y eso ocurre en básquet, handball, fútbol y rugby.

Cuando a nivel púbico o pélvico cambiamos el diagnóstico dos o tres veces en un periodo de cuatro a seis semanas es que se está enmascarando un cuadro de pubalgia, también llamada osteopatía dinámica de pubis, osteítis púbica o tendinosis de los aductores.

La variada terminología que existe para definir una patología sirve también para plasmar la gran dificultad que hay para, precisamente, definir el cuadro. Los profesionales de la salud no se ponen de acuerdo en qué nombre debemos ponerle.

La buena definición se produce cuando dudamos y decimos: parece una tendinopatía del sartorio o quizás del pectíneo o, a lo mejor, se trata de otro de los músculos que se insertan a nivel pélvico. Si cambiamos de opinión de manera frecuente, entonces, ¡ojo! porque seguramente se estará gestando una pubalgia. Cuando hay una molestia en esa zona que no sigue una clínica habitual es recomendable ponerse en manos de un fisioterapeuta del deporte o un médico.

 

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO:

  • No enmascarar el dolor con medicación anestésica ni cremas o geles analgésicos sin tener diagnóstico.
  • Estabilizar la pelvis.
  • Hipertrofiar músculos débiles.
  • Elongar músculos retraídos.
  • Devolver al paciente a la actividad lo antes posible y sin riesgos.

 

TRATAMIENTO GENERAL:

Las osteopatías de pubis se curan con trabajo activo. Una de las consignas básicas es que cuanto más descanso, peor. Es una patología que, como otras, con el descanso empeora. ¿Por qué? Porque en nuestros músculos tenemos fibras rápidas (blancas) o bien fibras lentas (rojas). Pues bien, en los aductores predomina la fibra lenta (roja), al igual que ocurre en los músculos isquiotibiales y esta característica hace que desaparezca el dolor al dejar la actividad, pero a la vez tienden a acortase con la inactividad y eso es perjudicial. Si, por ejemplo, se permanece ‘parado’ durante tres meses, se nota que al intentar estirar los isquiotibiales nos cuesta más. Si a ello le sumamos un proceso inflamatorio (como en el caso de la pubalgia) esta situación se exagera más. Por eso decimos que el descanso empeora la patología y recomendamos hacer trabajo aeróbico sin dolor, pero sin descansar (para evitar acortamiento y recaída de la lesión).

Para los casos de las lesiones que no requieran intervención quirurgica, se aconseja:

  • Crioterapia
  • Hipertrofiar glúteos, isquiosurales y abdominales
  • Elongar flexores de cadera
  • Dosificar actividad
  • Medicación AINES (antiinflamatorios no estereoideos) en la forma que el médico determine y fisioterapia selectiva, o sea, no inundar de técnicas y aparatología, se debe ser metódico, específico e individual en el tratamiento de kinesiología de acuerdo a las condiciones del paciente y al buen saber del profesional.

 

Es fundamental antes de preparar una rutina de rehabilitación, determinar una valoración a nivel pélvico para saber qué ocurre puntualmente, ya que puede tratarse de un pubis anteroinferior, con una ilíaca que tiende a interiorizarse; o puede ser un pubis posterosuperior, que es una ilíaca que va para atrás.

Una vez tenemos identificada la patología, ahí sí estamos en condiciones de someternos a una serie de ejercicios tanto genéricos como específicos para atacar a la patología concreta. Lo más importante es ponerle al problema nombre y apellidos y a partir de ahí trabajar. Todo lo demás son complementos.

 

VIOLENCIA DE GÉNERO

Si bien como decíamos antes la lesión no discrimina el sexo del deportista, es una realidad que por cada 20 hombres que sufren pubalgia hay una mujer con dicho padecimiento. Seguramente se debe a varios factores y todos ellos tienen su lógica, a saber:

  • La pelvis del hombre y de la mujer es diferente, tanto así que la mujer acostumbra a tener más flexibilidad, elasticidad y diferentes características musculares y articulares.
  • También puede haber causas hormonales, el umbral de dolor o también que las mujeres suelen ser más valientes que los hombres y aguantan más el dolor.
  • Sin embargo, hay un factor que tiene un peso específico. En los hombres el aductor se considera un músculo tónico con predominio de fibra lenta (roja). O sea que ante la patología tiende a acortarse. Y en cambio en la mujer se considera músculo fásico. Es decir, ante el dolor o inactividad puede sufrir un proceso inflamatorio, pero acostumbra a ceder terreno. En la mujer, no es tan rebelde a acortarse. Esta es la explicación más lógica de que exista este desequilibrio en la incidencia de pubalgias entre el sexo masculino y femenino. La naturaleza ha querido que la mujer tenga esta facilidad con el fin de facilitar la maternidad.